
En este espacio no todo es falso pero tampoco todo certero; simplemente escribo por inspiración de algo o alguien a quien creo conocer.
lunes, 29 de marzo de 2010
UN MUERTO, SÍ, UN MUERTO... UN MUERTO QUE AÚN RESPIRA

lunes, 1 de marzo de 2010
A MIS SEÑORITAS DE LA CALLE 16
Queridas Helena y Pierina,
Sé que he sido bastante ingrato con ustedes, obviaré el trillado "espero que se encuentren bien al recibir esta misiva" pues desde el 2 de Marzo de 2009 con hora 01:00 a.m. día en que viajaron en un vuelo comercial hacia España, estoy seguro, han sido las señoritas más felices por tierras andaluzas...
Bebo un sorbo amargo de vino tinto, quedo pasmado, se me adormecen las manos y seguir escribiendo me es poco saludable... Soy un vaivén de recuerdos; desconozco en mí la paupérrima actividad sexual desde ya hace un buen tiempo y vivir es, por estos días, el remontarme a la época en que viví cerquísima a mis estimadas...
Si la memoria no me es esquiva, conozco a Helena desde que nuestras madres nos rellenaban de trapos como pañales ya que los desechables no eran precisamente lo que más convenía a familias de clase baja como es el caso de muchas aquí en SJL. Por obvias razones crecimos predestinados a ser vinculados en los típicos corazones que se dibujan o bueno, se dibujaban en la contraportada de los famosos "slams" de 6to de primaria.
No fue novedad entonces que fueramos pareja de promoción, graduación, bailes típicos y toda la huachafería habida y por haber. Eso me gustaba !me ponía loquito! Ella más bien era dura de caracter pero así la amaba en silencio; así le enviaba cartitas a escondidas y
adoraba que use jeans en vez de faldas además de la falta de maquillaje que me ahorraba considerables minutos de espera si es que por el contrario me decidiera a salir con alguna otra fémina del barrio como Pierina que también era hermosa pero mis ojos los llenaba Helena, no por ser gordita, aunque comía en abundancia para ser sincero.
Lo anecdótico es que no fuí su chambelán de quince años y no es porque había optado por bailar con cadetes o algo por el estilo sino más bien por que dejó con los crespos hechos a doña Esperanza y don Jorge que habían preparado todo para que su engreida disfrute de la fiesta que sería la más comentada en el famoso mercadito del barrio al dia siguiente. Helena más bien decidió irse a fumar los primeros puchos conmigo y ahora si que como quien dice, yo estaba como perro con dos colas. Fue un perro también el que le quise regalar, pero conociéndola de colérica sabía que lo único que me aceptaría era un par de cajetillas de Winston; la historia del vestido y los preparativos si que fue cosa sería... Su viejo se la trajo entre ceja y ceja aunque por esos días Helenita ya era una lisurienta de renombre y ni años ni canas respetaba.
Pierina se hizo amiga de nosotros a los dieciseis, mejor dicho, nosotros ya eramos mayores de edad y ella se nos pegó como chicle por darse infulas de mayorcita. Como todo hombre, me sentía orgulloso de que dos chicas tan guapas caminaran de mi lado, mejor dicho, Pierina y yo a los costados mientras Helena nos hacía marcar el paso... Aunque no estaba del todo contento con la presencia de Pierina en el selecto grupo porque frustraba mis ambiciones de ser más que amigo de Helenita.
El dia en que Pierina cumplió diecisiete, para suerte nuestra, mis viejos se fueron a traer mercadería de Bolivia y no volverían hasta dentro de tres días; así que la jatito para la juerga estaba asegurada; llegaron a las 8:30; aun recuerdo la minifaldita ceñida de Pierina y el pantalón holgado marca "Lois" de Helenita que para rematarla era también mi marca favorita.
Helena misteriosamente me pidió prestada la habitación continua a la sala para "arreglarse", poco usual en ella obviamente. No me negué claro está. Pierina me pidió que vaya por el tradicional piqueo a la tienda de don Justo. No le hubiera hecho mucho caso pero era su cumple pues, caballero nomás, recorrí el largo pasadizo hacia la puerta; que imbécil olvide las llaves- me dije- ,ahora mismo creo que eso fue oportuno, lo que tenía que ser ...
Pierina no estaba en la sala, pues claro, en la cocina no, en el baño tampoco; estaba con Helena en mi cuarto; ¿arreglandose supongo no? ¿y los gritos? - jugando supongo- yo no sé porqué en un primer instante sentí el morbo de imaginarlas juntas; desnudas y tocándose; mucho menos sé por que después de comprobarlo me encerré llorando en el baño a gritar... MACHONAS DE MIERDA! con desición y repudio pero amando hasta los huesos aún... Salí después de mucho rato... No las volví a ver hasta su despedida.
Hace ya un año que no las veo mis señoritas de las calle diecisesis; después del último abrazo en el Jorge Chavez solo me queda el recuerdo de sus miradas. Aceptar vivir sin ustedes ha sido difícil pero me alegra que sigan juntas y que me escriban muy a menudo; sean felices lejos de este sujeto que aun no logra comprenderlas, que aún no soportaría verlas como ese día en su habitación... Pero que vive durmiendo cada noche con la foto de ustedes sobre la cama... No malinterpretar mis señoritas, a ustedes las respeto hasta con el pensamiento... De vez en cuando... ¿no?
